Hace varios años he renegado del evento comercial del día de la madre y de hacerle regalos, pero este año me dieron ganas de hacerle un presente a mi querida siempre amada madre (suena siutico, pero es cierto). Primero que todo, he mirado que cosas tengo alrededor... ehmm... a ver, $1400 que tengo que dejar para la locomoción, los articulos del almacén de ideas, que no se los puedo regalar porque están a la venta y aparte, ya los ha visto... definitivamente, no es nada comprado lo que le regalaré. Además, que mi desprecio por el cariño comercial sigue en píe, así que no le regalaré ni un peso a nadie para hacerle un regalo a mi mami... hoy venía en el metro y, en mi mente, escuché: tate! hazle un mandala, Camirrakiu. Perfecto, un mandala bien bonito y con mucho cariño. Ya, para los que no cachen que onda los mandalas, son un dibujo que se hace dentro de un círculo, usando figuras geométricas, líneas curvas y rectas y ojalá hartos colores... son usados en el budismo y en otras creencias orientales, pero como buen occidental que soy, las sacaré del contexto sacro trascendental y lo usaré como un regalo para alguien que quiero... aunque, tan profano no soy tampoco, eh! El otro día, me enteré que los romanos y, antes los griegos, tenían dioses públicos y dioses privados. Los públicos son los clásicos y conocidos (Zeus, Atenea, Ares, Baco, etc) y los privados son las personas de la familia, claro que ellos esperaban a que murieran para que fueran dioses, ahí es donde me meto yo con mi cosecha y declaro como dioses privados míos, todos los miembros de mi familia y seres queridos vivos y muertos, porque la importancia que tienen para mí es independiente de su estado vital (presente o ausente). Para mi diosa madre Marcela, haré un lindo mandala para regalarle este domingo.
La imagen que está abajo, está porque me gustó harto y además se mueve... que kitsch ¿cierto? en fin, cosas de occidentales. ¡Viva!

Shomos shúper eshotéeeericos.

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