miércoles, 9 de abril de 2008

Los tontos

¿Qué es ser tonto? dices mientras te luces
con alguna frase sin sentido
¡Qué es ser tonto! ¿Y tú me lo preguntas?
tonto eres tu

No se trata de que yo me crea la muerte, eh. Pero, me he dado cuenta que me cuesta poco encontrar tonta a la gente o, a algunas personas, por lo menos. Hoy, por ejemplo, conversaba en la U, junto a otras personas, con un chico que estaba muy preocupado por la situación* y que se jactaba de que hace unos días había estado gritando ¡¡ladrones!! en medio del patio, junto a otros exaltados, a los directivos de la U. Fue gracioso el diálogo, porque yo le decía que eso de gritar de manera obcena es horrible siempre y que dependía de las personas, entonces él, con una vocecilla miserable me respondía que era por que 'estaba cansado de que robaran hace más de cinco años', ahí otra interlocutora le preguntó que si le constaba que habían robos y... claro, no le consta. Si a nadie le consta, es todo un juego lamentable de especulaciones. Y, como no es suficiente con eso, los alumnos, los educados alumnos no pierden ocasión para demostrar cuantas ppm (puteadas por minuto) pueden alcanzar, siempre y cuando claro, estén ocultos en la masa... porque aparte de groseros, son timoratos. Hoy me enteré que la carrera de Trabajo Social se cerró; igual, lo lamento, conocí bastante gente buena onda de esa carrera, pero por otro lado, lo veo racionalmente y me conviene, porque al disminuir los gastos en la U es más probable que sobreviva a la crisis cabrona en que se está y, además, los chicos ya tienen una opción lista para irse a estudiar, así que tampoco es que quedarán flotando en el aire sin lugar donde seguir estudiando. Volviendo al tema de este muchachito (Romualdo se llama), al escucharlo hablar, sentí eso que partí describiendo: encontrar a alguien tonto. El impulso primero, fue pensar que era rasca, por la declarada incapacidad de dialogar decentemente o, en su defecto, saber callar y no hacer escándalos... pero no. El asunto no va por la rascosidad sino que pasa, simple y llanamente, por un tema de tontería: claro, el muchacho es tonto. Y no es un juicio aventurado el mío, porque a el ya lo había visto en acción hace un tiempo: el año pasado, en la Sociedad de Debate. Aun recuerdo que, cuando llegó su turno de hablar, lo hizo con una baladí sonrisa sin sentido y usó recursos tan pobres como recurrir a falacias personales. Con eso, lo dije todo... es un tonto. De todos modos, no me interesa él en particular, sino el fenómeno a nivel macrosocial. Por ejemplo, hoy la presidente Bachelet anunció que al 40% más pobre del país se le daría un bono de $20.000 (US$40)... a los minutos, algunos chicos de la oposición declararon que la medida les parecía un insulto para las personas más pobres, porque era como que les dieran limosna. Está bien estar en el bando contrario, pero... ¿Para qué ser tonto? Mi tío Piñera fue bastante acertado al decir, básicamente, nada.

* ehmm. Sí, voy en la Universidad La República y hay una crisis bastante seria y no he tenido clases en la última semana.

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