domingo, 20 de abril de 2008

Dorar la pildora

El Tribunal Constitucional ha dicho que está prohibida la píldora del día después. Qué terrible, ¿cierto?

No quiero ahondar en temas excesivamente jurídicos ni nada muy latero, además considerando que tampoco domino absolutamente ese ámbito, así que me limitaré a hacer algunas breves acotaciones, opiniones personales. Subjetivísimas.

- Hace unos días, conversabamos sobre la determinación del Tribunal Constitucional, con unos compañeros en la U. Nadie osó nunca plantear siquiera que estaba buena la prohibición, pero alguien comentó que era cierto el hecho de que es abortiva... no me aguanté y aseveré: claro que es abortiva... pero y qué? si esa es la gracia. Claro, porque ¿Cual es el drama con que sea moral o técnicamente abortiva? El aborto debería estar regulado, además, no nos engañemos, abortos siempre hay y el hecho de que estén estipulados como delito no impide que se hagan. Es como, manteniendo las distancias por supuesto, lo que ocurre con los semáforos. ¿Acaso no está prohibido pasar con luz roja? Igual se puede pasa con luz roja. Permitir la comercialización de la mentadísima píldora ayudaría a disminuir los casos de abortos a la mala que suelen traer como consecuencias daños a las personas que se los hacen que, finalmente, se traducen en un mayor gasto en salud pública.
- La Iglesia® opina que... o sea, ¿aló? el estado chileno se define como laico y soberano pues! que la iglesia piense una u otra cosa es absolutamente irrelevante. La intromisión de la Iglesia® es tan anticívica como las reacciones oficiales a lo que dijo el cura Goic sobre el sueldo ético: el está en todo su derecho de decir lo que quiera, pero de ahí a tomarlo especialmente en cuenta porque y sólo porque participa de la Iglesia® es otro cuento. Sé que como contraparte a esto, se puede arguir el hecho de que la Iglesia® representa a muchas personas, pero a quien me quiera decir eso, le respondo de inmediato que todas esas personas no adquieren un poder sinérgico, ni mucho menos alguna facultad jurídica extra al pertenecer a un credo u otro: siguen siendo civiles iguales a todos... somos todos personas (cód. civ. art55: Son personas todos los individuos de la especie humana, cualquiera que sea su edad, sexo, estirpe o condición.) así que, que sean de la Iglesia® o crean en el Monstruo Volador de Espagueti es irrelevante.
- Esto último ya es totalmente personal, pero encuentro que la legislación está errada al reconocer a las personas desde el momento de su existencia natural, porque, primero que todo son incapaces de ejercer ningún derecho ni deber (ok, tampoco los niños menores de 12 o niñas menores de 14, pero aun así, ellos sí poseen un patrimonio y (aun cuando sean incapacitados relativos, por su menoría de edad) están potencialmente capacitados de ejercer actos jurídicos) Deberían ser las personas personas desde el inicio de la existencia legal, así como también la ley debería dar el derecho a la vida, no reconocerlo como en este momento dice la Constitución que nos rige, así se cambiaría el primer dilema que plantée en este punto.

El tema es extenso, eso es evidente... no pretendo abordar todas las aristas posibles porque sería un gesto de soberbia gigantesco y porque me reconozco incapaz de hacerlo. Pero bien, es la sociedad de la información no? escribir es gratis, opinar es electivo. Comentar esta entrada... sí, también electivo. ¿algún comentario?

1 comentarios:

Signal_Soucoupe dijo...

La Iglesia® opina que... o sea, ¿aló? el estado chileno se define como laico y soberano pues!

(KUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEK)

Se viene el gobierno de los frailes agustinos rocks XD

Nos vemos compadre, ¿Cuando se viene una entrada sobre la ruta del papión? 1313 XD